lunes, 29 de junio de 2015

No pintemos rostros, pintemos realidades buenas









"Veo muchos rostros pintados de colores y al mismo tiempo veo muchas mentes grises"


No formo parte del grupo de "haters" por la acción de muchas personas al pintar con el arcoiris las fotografías de perfil del Facebook en apoyo al matrimonio homosexual. Tampoco formo parte del grupo que apoya porque "todos lo hacen". Me siento parte del grupo que considera que el mundo tiene más por solventar, que si bien todos tenemos derecho a casarnos con quienes amamos -pues el amor es libre-, también hay muchos que tienen derecho a infinidades de cosas, como el acceso al pan de cada día o al vaso de agua que es de gran importancia para la vida del ser humano. Cuando se habla de ver más allá de los derechos de una comunidad como lo es la comunidad de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (LGBT) también se habla de concienciar sobre aquella comunidad en el mundo entero que hoy sigue en situación de hambre y pobreza extrema.
Según la FAO, 57 países en desarrollo no han logrado el objetivo de desarrollo del Milenio de reducir a la mitad la proporción de personas hambrientas en este año. 
"Una de cada nueve personas del planeta (795 millones en total) sigue acostándose hambrienta" relata El Tiempo en un reportaje "El desperdicio de alimentos en un mundo hambriento" 
Más que acabar con el hambre, con la desigualdad social u otro problema que predomina en la vida de cada ser humano, es saber usar aquellos colores y pintar el mundo de cada persona excluida en todos los ámbitos, pues es mejor colorear más almas que rostros y comprender que todo va más allá de acabar con los prejuicios, es también salvar la vida de miles en múltiples aspectos. 

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